Juveniles de AAAJ

El año de la séptima división

Septima

La categoría 2003 de Argentinos vivió un año de crecimiento exponencial, en el que se potenciaron varias individualidades que también hicieron crecer al equipo, con clasificación a las semifinales del torneo incluida.

Ernesto Del Castillo y Matías Córdoba se hizo cargo de la categoría, lo que marcaba una incógnita inicial para el afuera. Del Castillo provenía de Banfield y el ex jugador de Argentinos comenzaba su primera experiencia del otro lado de la línea de cal. Ambos contaron con la experiencia de Juan De Ruschi en la preparación física y en el CEFFA para dar puntapié inicial a la aventura.

En los amistosos de pretemporada se empezó a ver una idea de juego que al equipo le costó encontrar, pero que con el correr de los partidos le fue agarrando la mano: un claro 4-2-3-1, donde la movilidad constante sería la condición para jugar. El que no corriera para buscar espacios la iba a tener difícil, como así también aquél que no se brindara al máximo para la recuperación.

El arco era una incógnita. En 2018 Gonzalo Siri había atajado a lo largo del primer torneo y después fue borrado de un plumazo. En el segundo semestre la valla se la habían repartido Mirko Balmaceda y Román Sanz; es por eso que la primera apuesta de la conducción técnica era difícil.

El cuerpo técnico decidió renovarle la confianza a Siri, quien disputó 26 de los 28 partidos a lo largo del año. Al equipo le patearon seis penales, de los cuales el arquero atajó tres y los otros tres terminaron en gol.

El aspecto defensivo fue el que más varió a lo largo del 2019. El lateral derecho tuvo a Thiago Santamaría como titular indiscutido. Sin embargo, los tres jugadores que lo acompañaron en la última línea, terminaron en el banco de suplentes o sin estar citados. Algo de eso seguramente haya tenido que ver en los 36 goles recibidos por el equipo, 18 por torneo.

El mediocampo fue inamovible, a excepción de lesiones o suspensiones: Federico Redondo y Enzo Vlaeminch se encargaron de repartirse roles. Cuando uno se soltaba, el otro custodiaba. Al principio les costó no tener algún volante más en esa línea y muchas veces quedaron en línea o mal parados, pero sin lugar a dudas terminaron consolidándose y dándole seguridad al equipo en el primer pase hacia adelante.

La línea de tres volantes tuvo a Gabriel Rocha y Mateo Díaz como dos de las revelaciones del año. José Herrera cerró el año en un gran nivel, aunque tuvo pasajes oscuros producto de lesiones que no lo ayudaron a tener un 2019 pleno. Franco Centurión y Francisco Sosa lo reemplazaron muy bien, marcando una característica fundamental del plantel: todos los que entraron estuvieron al mismo nivel de los que salían, elevando la competencia interna y haciendo mejor a todos.

Además del juego colectivo vistoso que desarrolló la categoría 2003, una parte de los éxitos se debió a la contundencia de Lautaro Ovando. EL jugador del Semillero del Mundo en este 2019. Hizo 20 goles en 21 partidos jugados, lo quisieron del exterior, firmó contrato y estuvo citado a la selección sub-17.

En el primer certamen los chicos disputaron 13 partidos, de los cuales ganaron siete, empataron tres y cayeron en los tres restantes; mientras que en la segunda mitad jugaron 14 fechas con 10 victorias, dos igualdades y una derrota. Eso les posibilitó acceder a las semifinales, donde perdieron 3-0.

El equipo convirtió 63 goles en 28 juegos, un promedio de 2.25 por partido. Además de los 20 de Ovando, la efectividad se repartió así: Mateo Díaz (9), José Herrera (7), Federico Redondo, Federico Pagliari (5), Gabriel Rocha, Franco Centurión (4), Federico Pagliari, Enzo Vlaeminch (2), Nicolás Vargas, Adam Godoy, Thiago Santamaría, Francisco Sosa, Nicolás Quiroga, Maximiliano Balbuena y Diego Coronel (1).