Juveniles de AAAJ

El año de la novena división

Novena

El grupo de la 2005 del Semillero del Mundo llegó con el triste antecedente de lo sucedido en 2015, cuando tras algunos malos entendidos, varios jugadores se fueron a San Lorenzo, mermando la calidad del plantel y obligando a los nuevos empleados del área de captación en divisiones infantiles a buscar refuerzos que permitan formar un equipo competitivo.

Luego del paso por infantiles, el cuerpo técnico comandado por Diego Musiano y secundado por Walter Ahumada (AC) y Néstor Bresciano (PF) se encargó de poner a punto desde lo táctico y físico al plantel, y de a poco ir agregándole conceptos. Tal es así que el primer semestre de la 2005 superó las expectativas de todos.

Los 13 partidos del primer certamen arrojaron siete victorias, tres empates y dos caídas; con 19 goles a favor y sólo seis en contra. Por lo tanto, es de destacar la tarea defensiva y de Mateo Cantarella, el arquero titular a lo largo de todo el año. En el primer semestre, el equipo nunca sufrió dos goles en un mismo partido y sostuvo la valla invicta en siete partidos, seis consecutivos.

Cantarella, además, fue el único que pudo jugar todos los partidos del año, y sólo salió reemplazado una vez: en la fecha 2, en marzo, ante Huracán en La Quemita. Vale destacar, además, que le patearon cuatro penales, de los cuales atajó uno, dos fueron gol y uno se fue desviado.

Facundo Moreyra y Gabriel Hernández fueron los goleadores de la primera mitad, con cuatro goles cada uno. Lamentablemente, el primero estuvo afectado a cuestiones personales y no participó del segundo semestre, mientras que el ‘tanque’ no logró seguir su racha. Máximo Seggio convirtió tres veces en el primer semestre y acentuó su racha en la segunda mitad, con cinco goles, lo que terminó erigiéndolo como el ‘pichichi’ de la categoría.

En el primer semestre, el equipo desarrolló un juego ofensivo, basándose en la firmeza de su línea defensiva. Los volantes creativos y los delanteros tenían mucha movilidad, se asociaban constantemente y por eso daba gusto acercarse a ver a los chicos. Sin embargo, en la segunda parte del año esa solidez se esfumó, el ritmo de juego se hizo más cansino y lamentablemente el equipo no pudo sostener todo lo bueno que había hecho.

Los datos del segundo semestre arrojaron que en 14 partidos, el plantel ganó cuatro encuentros, empató cinco y perdió los cinco restantes. Parte de la irregularidad mencionada en el juego se trasladó a los resultados. Los chicos recibieron 15 goles y sólo convirtieron 10.

Otro número saliente es que los 29 goles realizados a lo largo del 2019 los convirtieron los delanteros, a excepción de seis: Alan Ruben (volante por derecha) aportó tres; mientras que Máximo López, Oscar Britez (volantes internos) y Carlos Vega (lateral derecho) convirtieron uno cada uno. El resto se lo dividieron entre Seggio (8); Brandon Hernández (5); Fernández y Moreyra (4 cada uno),  y por último, Franco Monzón (dos).