Juveniles de AAAJ

“El 2016 fue de aprendizaje total”

Miguel Acosta

Miguel Acosta es el arquero de la séptima división y desde su llegada al club consiguió la titularidad por primera vez en AFA.

“Llegué el año pasado. Atajaba en Crucero del Norte, nos íbamos a integrar al torneo de AFA, pero todo se cayó. Por intermedio de mi papá, que conoce a Omar Benítez, conseguí una prueba y quedé”, recordó el oriundo de Posadas, que en su primer año fue promovido a la categoría 2000 y se erigió como el segundo arquero, ante la cantidad de lesiones que sufrió dicha división.

El nacido el 19 de octubre de 2001 no tuvo chances de demostrar su potencial durante el 2016 con Hugo Ratallino, pese a que ningún portero había conseguido transmitir seguridad y hubo varias modificaciones a lo largo del año: “Cuando empecé a ser el suplente de Julián Cappelletti, Diego Musiano tuvo la generosidad de dejarme entrenar con ellos y los horarios de entrenamiento cambian de octava a séptima, entonces al no poder entrenar con mis compañeros iba a ser imposible sumar minutos con los 2001. Sumé minutos en Liga Metropolitana, pero uno siempre aspira a poder demostrar en AFA”, contó el juvenil.

El arquero, que se vino a Buenos Aires con su familia, es de la misma tierra que Esteban Rolón, uno de los referentes del primer equipo: “Alguna vez me tocó ser sparring de primera y hablar con él fue un orgullo, me contó de su experiencia, de su paso por la pensión y me sirvió mucho”. De hecho, el chico de 15 años detalló varias veces la emoción que le produce ser arquero en el ‘Semillero del Mundo’ -“con todo lo que eso significa”-.

De un año lleno de inactividad, pasó a otro de crecimiento constante: titularidad en AFA, viaje a China y promoción a la reserva: “Haber trabajado el año pasado con una categoría más grande me sirvió un montón. El 2016 fue de aprendizaje total: me tuve que adaptar a una nueva ciudad, a nuevos compañeros. Fui suplente en la séptima, donde Julián no pifió una pelota y entrenar con él también me ayudó. Ahora con reserva, siendo el más chico del plantel, debo reconocer que me recibieron bárbaro. Yo soy muy tímido y más siendo el más chico: Nicolás Forastiero y Daniel Acosta me hicieron muy fácil la adaptación”.

El arquero que mide 1.93m es consciente de su juventud y de todo lo que le queda por aprender: “El juego con los pies lo estoy mejorando, es una de mis grandes falencias. Tenemos un estilo en el que salimos por abajo siempre y sé que es fundamental acertar cada pase. Al ser alto, la altura me favorece para animarme a salir en las pelotas paradas y transmitirle seguridad al equipo, hace algunos días tuvimos una clínica con Carlos Goyen en la que nos hizo hincapié en ese aspecto”, además destacó la labor de sus compañeros, ya que gracias a su trabajo, Acosta sólo tiene un gol en contra en el año y los rivales casi no le llegan: “Nuestra linea de presión empieza en los delanteros, el mediocampo es bestial y la defensa es muy fuerte, pero las pocas pelotas que llegan debo responderlas, por eso debo estar atento los 90 minutos”.

El arquero, que actualmente entrena con reserva, destacó las diferencias entre Argentinos y el resto de los equipos del torneo del Nacional B en divisiones juveniles: “Hay distancia en el juego, en la calidad de los futbolistas. Nunca vamos a menospreciar al rival porque los partidos se deben jugar. El último sábado, ante Los Andes, se hizo un encuentro duro, trabado. Los chicos tienen una calidad con la que podemos abrir los partidos y no hay manera de que aguanten los rivales: mantenemos la pelota siempre y la presión es muy intensa, un poco por la desesperación que nos produce no tener la redonda. Gabriel Tesoro, nuestro técnico junto a Hugo Ratallino, nos dice que si podemos hacer doce goles que los hagamos, no sobramos al rival, no tiramos chiches para cancherear, sino que los usamos en caso que sea el último recurso”.

Por último, quien tiene a Manuel Neuer, Nahuel Guzmán y Gerónimo Rulli como referentes, dejó constancia de los objetivos que tiene para este 2017: “A principio de año me había puesto la meta de ser titular y por suerte se me está dando. Si se me daba eso iba a buscar mostrarme para entrenar en reserva y gracias a Dios también lo pude cumplir. Ojalá que cuando se rearme la tercera me vuelvan a llamar. Con la categoría buscamos pelear el certamen y si se nos van dando las cosas, nos podremos ilusionar en coronarnos”.