Juveniles de AAAJ

“La libertad da creatividad y crecimiento”

Borrelli

En esta primera semana de pretemporada, Enrique Borrelli dialogó en extenso con juveniles AAAJ y tocó todos los temas: futbol, situación económica, errores, aciertos y proyectos para el 2017 que se inició.

¿Qué análisis haces del 2016?

El año lo tengo que dividir en dos: el primer semestre con el descenso, que nos pegó mal a todos y en el que no pude estar 100% abocado a la formación de los chicos porque estuve colaborando con el cuerpo técnico de Raúl Sanzotti. A partir de la llegada de Gabriel Heinze pudimos empezar a hacer andar el proyecto, a promover varios chicos de la cantera que hoy son patrimonio del club que están jugando realmente muy bien.

El año pasado, a pocos días de tu arribo al club habías señalado que te ibas a focalizar en el “corto plazo” para ver qué jugadores podían sumarse al plantel profesional. Desde la llegada de Gabriel Heinze subieron 10 chicos, que se sumaron a los que habían sido promovidos por Carlos Mayor y Raúl Sanzotti.

Al tenerlos día a día, al poder estar totalmente involucrado en la tarea del club y con la ayuda de grandes colaboradores, para mi todo fue mucho más sencillo que lo que hubiera sido en otro club. Me llevé una gran sorpresa con la calidad de futbolistas que habían elegido otras administraciones y lo único que hice fue potenciarlos y trabajar en el área mental, donde creo que los hice más fuertes y solidarios. Nunca volvimos a decir que alguien era un “crack”, pese a que haya tantos buenos jugadores, con algunos que se destaquen más. La realidad es que pusimos en su lugar a cada uno y ellos funcionaron donde se sentían cómodos: Rolón, Piovi, Benítez, Barboza, Colman, a quien conocíamos de las inferiores de Boca y nosotros solicitamos que lo contraten. Algo que fue fundamental también es el sostén de la gente, que entendió que debía apoyarnos, y por suerte hoy estamos en zona de ascenso.

Recién hablabas del “aspecto mental” que intentas trabajar con los chicos. Agustín Alberione, en una reciente entrevista, reveló que empezó a trabajar con Daniel Serventich, el psicólogo, para achicar la cantidad de expulsiones por uso desmedido de la fuerza.

Cuando vemos que hay problemas intentamos trabajar sobre ellos para paliarlos. Somos frontales, hablamos con el futbolista y lo entrenamos. A Agustín estuve a punto de dejarlo libre en un partido contra Atlético Rafaela (NdeR: el juvenil vio la roja a los 25 minutos del primer tiempo) y lo salvaron sus compañeros. Desde entonces hizo un click y entendió que el futbol no pasa por pegar una patada sin pelota o creer que por pegar sos más guapo que el rival. Hoy creo que potencialmente es un chico para hacerle contrato.

Argentinos quedó último en el fair play (juego limpio), según una estadística publicada en Sabadogol. 

Debemos trabajar en eso, debemos mejorarlo. Perdimos muchos partidos por terminar con 10. Este año lo vamos a mejorar y el caso Alberione es un ejemplo. Me convencieron sus compañeros para darle una segunda oportunidad y creo que la pegué: Agustín entendió y hoy está con la primera. Todo lo que hicimos mal en 2016, lo haremos mejor en 2017.

Hay varios chicos que habían sido promovidos por la gestión anterior y recién hoy se los ve consolidados, algo que no pasaba hace mucho en Argentinos y que con el golpe del descenso era más difícil aún.

El único responsable es Gabriel Heinze. Yo lo conocía, sabía qué iba a hacer y cómo iba a trabajar.

A partir de esto puede entenderse que tu relación con Heinze es muy buena

La relación es sumamente profesional, muy buena. Él vino a hacer un trabajo que yo pensé que podía hacer y por suerte no ha defraudado a nadie. Estamos muy conformes por lo que ha hecho, pero el trabajo está por la mitad y hay que terminarlo.

Hay varios juveniles, de las categorías grandes, que quedaron libres durante el transcurso del torneo, esto hizo que cuarta y quinta quedaran debilitadas y en las últimas fechas hubiera que recurrir a chicos más jóvenes para reforzar ambas divisiones. ¿No hubiera sido mejor que estos juveniles se hubieran quedado hasta final de año y hacer más competitivas las categorías?

Soy de los entrenadores que cuando veo que un futbolista, a partir de agosto o septiembre no tiene oportunidades, quede en libertad de acción para que tenga tiempo real de probarse en otros clubes. Dejarlo libre en diciembre o en enero no le da tanto tiempo para mostrarse en otras instituciones. De hecho nosotros, con pocos días de pretemporada, ya casi estamos completos. Para darle una verdadera posibilidad al juvenil hay que dejarlo en octubre, donde son las verdaderas pruebas: octubre, noviembre y parte de diciembre es donde los equipos serios reforman sus equipos. Son pocos los que buscan jugadores en febrero. Además, cuando veo que un futbolista menor supera en todos los aspectos: táctico, técnico, mental, físico a uno mayor, ese chico mayor no tiene mucho futuro conmigo.

Hay futbolistas con contrato profesional que están separados incluso de la reserva. No sería mejor incorporarlos al plantel de Raúl Sanzotti para que sean una guía de los más jóvenes y que estos jugadores vuelvan a revalorizarse?

Ellos no fueron tenidos en cuenta por Gabriel Heinze y tienen una edad para estar en primera y no en reserva. Cuando pasa eso prefiero separarlos y darles oportunidades a los chicos que vienen subiendo, porque si juegan los que tienen 21 y 22 años tapan el crecimiento exacto del futbolista, que entiendo que se da entre los 18 y 20 años en Argentina. Por ejemplo, en el caso de Matías García, quien tuvo su chance en reserva y primera y lamentablemente no pudo jugar, prefiero que busque un lugar en otro lado, amén de que haya que rescindirle el contrato. A él tampoco le hubiera gustado que lo tapen cuando tenía 18 años.

Tampoco quiero que entrenen con reserva porque a mayor cantidad de futbolistas, la calidad de entrenamiento desmejora. Estrictamente yo quiero que la reserva tenga 25 o 26 juveniles, para que sea más personalizado. Para el resto de las cosas yo le doy libertad a Sanzotti: él arma los ejercicios y es quien elige a los jugadores, pero el número es innegociable.

En la entrevista hecha en los inicios del 2016 habías dicho que querías que fueran pocos los jugadores que debuten en reserva y que sean ellos quienes se consoliden: varios de los pocos que debutaron ya entrenan con primera: Alberione, Finochietto, Carrizo, Gentile, Cordeivola.

En el segundo semestre hicimos lo que quisimos hacer durante todo el año. Estoy asombrado por el rendimiento, la realidad es que el valor lo tuvo el futbolista. Con Heinze marcamos un camino claro, pero difícil. Los dos entendemos que todo debe ser profesionalizado, el compromiso, el trabajo, la intensidad, el dejar todo por una camiseta. Después viene todo el resto: el resultado, el dinero y la fama, que es lo que todos buscan. Si no se hacen las cosas así puede venir la fama o el dinero, pero durará cinco minutos, de esa forma no nos interesa hacerlo. A todos les digo que conmigo o sos un futbolista de primera o no sos nada. De la otra manera quizás vas al banco en cinco oportunidades, entrás 10 minutos y te das el gusto de jugar en la primera, pero te diste el gusto vos y no a la gente. Nosotros trabajamos para que el jugador, el hincha y el socio estén a gusto. Es decir, ver un futbolista de la cantera que juegue bien y gane partidos.

¿Cómo se trabaja para eso? Hay muchos chicos que debutaron en todos estos años, sin embargo recién ahora algunos se afianzaron.

Creo que tiene que haber una idea general entre el coordinador general del futbol, que soy yo, y el técnico de primera. Ambos entendemos que es un camino sacrificado y de trabajo, como cuando nosotros jugábamos. Cuando Heinze y yo éramos futbolistas nadie nos regaló nada, ¿por qué yo debería regalarle algo a un chico? Ellos tienen que entrenar y jugar y cuando le damos la chance de charlar y participar queremos que lo haga. Con esta idea creo que mentalizamos a los chicos de que este era el camino. De todas formas el mérito es todo de Gabriel.

 

Enrique Borrelli1

Cuando comenzaste las charlas con Cristian Malaspina, Jorge Quinteros y gran parte de los directivos que hoy están al mando del club, seguramente te prometieron y comentaron cosas que hoy, ante la crisis económica del club y del futbol argentino, no pueden cumplirte. ¿Cómo se trabaja desde las carencias que hoy tiene Argentinos Juniors?

Es muy difícil, pero yo me he formado en la carencia. Mis últimos 11 años fueron diferentes en Independiente y Newell’s porque económicamente son distintos. Yo me formé en Chacarita, estoy acostumbrado a esto. No es el mejor escenario, pero todos los directivos están trabajando duro para sobrellevar el pésimo momento que atraviesa el futbol argentino, que golpea siempre a los más humildes y a los entrenadores de menores recursos, que son los del futbol amateur. Tengo un equipo fantástico que sigue adelante o que intentarán seguir hasta donde se pueda.

El año pasado hubo una asamblea con el personal que trabaja en Argentinos Juniors en la que se plantearon dos posturas: parar con las actividades, ante las deudas que había, o seguir y confiar en la palabra dirigencial, que aseguraba un pronto pago. En aquel entonces vos interviniste y pediste que siguieran las labores, sin embargo las deudas persisten.

Es verdad. Confié en la palabra del presidente y mi moción ganó. Cristian cumplió con lo prometido pero incurrió nuevamente en los problemas que tiene el futbol argentino y que específicamente tiene Argentinos Juniors. Persoalmente me siento responsable por haber propuesto eso, pero sigo confiando en Malaspina y lo seguiré haciendo, él nos va a sacar adelante. El día que deje de confiar en toda la gente que está al mando presentaré mi renuncia. Hoy estamos muy retrasados, pero sé que están trabajando incansablemente para solucionar los problemas. El día que deje de estar conforme o que no pueda manejar esta situación con mi gente, que me apoya muchísimo, me iré.

¿Cómo se hace para que al juvenil no le afecte lo que está pasando? Hoy en día los futbolistas no desayunan ni almuerzan en el club, antes tenía la confitería del “Tano Mingo” y hoy tiene en la puerta un puesto de hamburguesas y panchos.

Es un tema importante a mejorar. Lo único que tenemos hoy es la fruta, porque la donan. Creo en la fortaleza del futbolista, porque cuando éramos chicos no nos daban nada y jugábamos igual. Si puedo evitar las falencias mejor, pero a veces te hacen más duro y al ser más duro te hacen mejor jugador. El que llega a primera puede entender que no quiere perder el espacio que tanto le costó conseguir. Cuando vos le das todo de golpe a un chico tampoco es bueno, algo que pasa con los representantes o los padres pudientes: los malcrías deportivamente. No puede ser que un joven de 15 años cobre un viático de cinco mil pesos por mes: no lo gana un trabajador, ¿cómo lo va a ganar un juvenil a esa edad?, que tiene que entrenar, disfrutar y estudiar. Si le damos 200 pesos por semana me parece hasta lógico, para el colectivo.

Ése era uno de los errores que tenía Argentinos y que nosotros empezamos a corregir: decir que todos jugaban bien y adularlo con dinero, regalos, etc. No sólo pasa acá, sino en todos lados. Dijimos que queríamos austeridad, que el futbolista se forme en el entrenamiento. Creo que vamos bien, los resultados estarán en dos o tres años, pero en este semestre se empezó a notar lo que queremos hacer.

En cuanto a los representantes, una de tus metas era que no ingresen a los entrenamientos en los días de semana.

Yo estoy en contra de los malos representantes y a favor de los buenos. Hay de ambas cosas en todas las profesiones. El que nos ayuda con el crecimiento del futbolista es importantísimo, pero aquél que con tal de tener un jugador de calidad le ofrece algo que no tiene que tener, no. No puedo prohibirle a los chicos tener representantes, pero intento aconsejarlos y marcarles un camino. Me escuchan, saben que tengo experiencia y tengo credibilidad con ellos. Cuando les pido que no hagan algo, no lo hacen. El único fracaso que tengo, y lo quiero resaltar, es el de Evelio Cardozo, no haberlo podido convencer que Argentinos era su casa, su lugar de crecimiento y su lugar para llegar, para mi es un fracaso.

¿No crees que Argentinos incurrió en el error de dar a conocer los nombres de los jóvenes pretendidos por River, entre los que estaba Evelio? ¿No crees que el club expuso a sus jugadores?

Nosotros no expusimos el problema, quien lo hizo fue River. Nosotros en secreto nos habíamos juntado, se planteó una situación de venta y Cristian Malaspina terminó negándose. A partir de eso, desde el club de Núñez empezaron a hablar directamente con los jugadores y ahí explotó el tema. Si River hubiera pagado lo que Argentinos quería, hoy los chicos no estarían aquí. El club necesita la plata y las divisiones juveniles deben formar futbolistas para que el Bicho pueda mantenerse en primera, formar planteles de calidad y seguir sosteniendo inferiores buenas. Ellos fueron los que se portaron mal. Convencí a todos que se queden, menos a Evelio. La venta fue muy beneficiosa, pero no tengo nada que ver.

Con referencia a la “fortaleza del jugador”, que mencionabas párrafos arriba, uno entiende que un chico de quinta división no coma todos los días la hamburguesa que ofrece el puesto que está en la puerta, pero el de novena se puede tentar más fácil al desconocer lo dañino de ese alimento en la cotidianidad. 

La alimentación del futbolista siempre es una preocupación. Si comen una hamburguesa no es bueno, pero tampoco es bueno que no coman una a los 14 años. Cuidarse de tan joven es una barbaridad, los chicos a esa edad tienen que disfrutar. Si llega o no va a depender de sus capacidades. Si cuando sale del predio todos los días come algo de eso sí me preocupa, pero si lo hace una vez por semana no, lo tiene que disfutar. Estoy esperando que Argentinos remonte económicamente para armar un merendero, para darle, después del entrenamiento, lo que el futbolista realmente necesita para recuperarse rápido, algo que no he podido hacer. Damos muchas clases de alimentación y sobre la necesidad del descanso, que son tan importantes como el entrenamiento.

Uno de tus proyectos cuando llegaste a Argentinos era practicar ejercicios de neurociencia con algunos juveniles, para que tomen mejores decisiones durante los partidos. ¿Pudiste implementarlo?

No lo pudimos hacer. A la familia Melnik le encantó lo que había propuesto: trabajar dos veces a la semana en contraturno con los 10 mejores jugadores de ese momento. Para eso había pedido el almuerzo y la pensión de Malvinas arreglada, para hacer el doble turno con especialistas y con el cuerpo técnico. Son ejercicios de concentración, visión central y periférica. Labores donde aprendan a observar, a ver y a decidir rápidamente. Son muy específicos y no se pueden hacer con todo el mundo, pero sí en pequeños grupos. El club no pudo, esta gente se comprometió, pero parece que no va a poder. Por ahora trabajaremos en el campo con mis métodos, que creo que están bien. Todos los técnicos están capacitados para hacerlo y lo iremos haciendo día a día. Por ahora ese proyecto queda en veremos.

Se inauguró una pensión nueva sobre la calle Elpidio González. Ahora las residencias para los futbolistas del interior son la de Caracas, la de Magariño Cervantes y esta nueva.

Es hermosa. No es propiedad nuestra ni tenemos responsabilidad sobre ella. Los dirigentes me dejaron tener 18 futbolistas a los que el club les pudiera pagar la pensión en todo el futbol juvenil. No está mal, pero no me da mucho margen para armar los equipos, sin embargo estoy conforme y no me quejo. Pusimos 9 en cada pensión -en la de Caracas no-. Gracias a las ganas que tienen muchos chicos de jugar acá y del esfuerzo que hacen sus padres, se pagan la pensión y les estoy muy agradecido a ellos y a los representantes por el esfuerzo y la apuesta que están haciendo, me siento respaldado. Tenemos cerca de 40 jóvenes del interior y nosotros pagamos menos de la mitad.

Decís que no tenés margen de error para elegir a los chicos a los cuales pagarles la pensión y el año pasado, por eso, se dejó libre a Matías Toledo, un juvenil categoría 2000 que fue a Lanús y fue convocado por la selección sub-17 chilena.

Me alegra mucho que haya conseguido un club como Lanús y que sea citado a la sub-17, pero la realidad es que quedó libre porque entendí que tenía jugadores de mejor calidad. Entiendo que no me equivoqué porque en la selección no jugó y volvió a probarse acá y yo le volví a decir que no lo tenía en cuenta. Siempre le deseo el bien al chico al que me toca decirle que no lo tengo en los planes, es la parte más difícil de nuestro trabajo. Me quedé con Fausto Vera y Gastón Nieto. Cuando Toledo acordó en Lanús muchos se me vinieron encima a reprocharme y está muy bien, pero esto es largo y se verá si me equivoqué o no dentro de un tiempo: cuando juegue en la sub-17 y haga un gran trabajo o si llega a primera. Es una persona excelente a la que no pude tener por falta de dinero. Mi deseo es que le vaya fantásticamente bien.

Para compensar la crítica, vamos con un acierto: Manuel Cordeviola. Vino libre de Boca, mal físicamente, apostaron por él y hoy tiene un presente soñado.

Es una de las apuestas que hicimos cuando llegamos. Me sedujeron sus movimeintos, su biotipo, su técnica, tiene un físico importante. Tuvo un gran entrenador como Diego Gómez y un excelente preparador físico como Esteban Daneri, que lo pusieron en forma. Raúl Sanzotti lo siguió formando y después de un año es otro jugador, él mismo te lo dice. Esos son los beneficios de una buena formación, que la pueden hacer los que tienen buenos entrenadores, que es nuestro caso.

Estas intentando elevar la altura en los arqueros de inferiores, pero no pasa lo mismo con los delanteros. Históricamente a Argentinos siempre le costó sacar centrodelanteros altos. ¿Vas a intentar modificar eso o por el tipo de juego que tiene el club crees que con lo que hay está bien?

Totalmente. Hoy todas las categorías tienen centrodelanteros. Busqué y encontré. Cuando empiece la competencia veremos si nos dan los réditos que esperamos. En cuanto a los arqueros también elevamos mucho la altura, pero eso se va a ver de la 2001 para abajo (séptima división). A Leandro Finochietto lo descubrimos dentro del club, le dijimos “tenés condiciones, aprovechalas porque las estas desperdiciando”. Sólo tuvimos que trabajarle la cabeza, era un chico que no jugaba nunca. La altura en algunos puestos es muy importante y no lo podemos dejar pasar. Heinze me pidió un delantero de área y le dimos a Barragán, que mide más de 1.85. Después si reúne las condiciones que necesita Gabriel es otra cuestión. Sobre 180 futbolistas que tengo, tiene que haber para todos los gustos.

En relación a los pedidos de Heinze, con la cantidad de volantes centrales que hay en la cantera, es inentendible que hace dos años haya arribado Emiliano Agüero y hoy Iván Silva. Nadie tiene ninguna animosidad contra ellos, pero es difícil creer que sean mejores a los que hay en el Semillero del Mundo.

Las decisiones del técnico de primera siempre hay que respetarlas. Yo lo dirigí a Silva en Newell’s, lo conozco, tiene altura y buen juego. Heinze consideró que no tenía alguien de esas características en el plantel profesional y lo trajo. Hasta el momento no ha rendido, pero es un buen jugador, tiene el estilo de Argentinos. Ojalá en el segundo semestre se despierte y muestre lo que sabe, porque es un excelente futbolista.

¿Te preocupa que Argentinos haya finalizado décimo en la tabla general, a diferencia de años anteriores donde estuvo en el podio?

No. En el primer semestre dejamos trabajo por la mitad: la reserva estaba invicta y Raúl tuvo que agarrar primera, se me fue el profesor de cuarta. Utilicé técnicos en dos categorías, incorporamos dos profesores -de los cuales uno fue elegido por Gabriel Heinze-. Cambiamos cosas, yo no estuve dos meses. Cuando se consumó el descenso tuvimos que darle vacaciones al cuerpo técnico de Sanzotti, también a Zermatten y Daneri, que habían subido a reserva. Usamos el esfuerzo de poca gente y cuando volvimos a la normalidad, las campañas fueron muy buenas. Este año sí me quiero meter entre los cinco mejores.

Para ir cerrando, todos los técnicos resaltan la libertad que les das para trabajar. Eso se vio en los diferentes esquemas que cada uno de ellos eligió para dirigir las respectivas categorías, algo que va en contra del precepto que indica que las inferiores deben seguir una línea determinada.

No creo en eso. En infantiles impusimos con Maddoni y Lanzani dos sistemas, porque mental y psicológicamente los chicos no están preparados para recibir tanta información. Este año jugaremos 4-3-3 o 4-3-1-2. A partir de novena hay un desarrollo hormonal y mental muy importante. Los cambios de sistema no me preocupan ni tampoco hacerlo igual que la primera. Si a Heinze le va muy bien se va, y si le va muy mal, también. Es por eso que no podemos adaptarnos a lo que quiere el técnico de primera, a quien debemos darle todo, pero no amoldarnos a su juego. Doy libertad porque ella te da creatividad y eso te da crecimiento. Si tengo tres delanteros brillantes en novena,  ¿por qué no van a jugar los tres? o dos cincos muy buenos en octava, ¿por qué juega uno y el otro no? Lo que nunca negociamos es la idea, siempre vamos a salir a jugar en todas las canchas.

Los chicos de infantiles no están preparados mentalmente para recibir tantas indicaciones técnicas y tácticas. ¿Qué buscas inculcarle a los juveniles año a año? 

Los chicos que vienen con tres o cuatro años de proceso en el club ya están muy cargados de información. Para eso están las etapas evolutivas. Nunca vas a ver un equipo que juegue con línea de cinco, salvo alguna situación muy particular, de estar ganando y en los últimos minutos estar con algún hombre menos. Para mi un futbolista debe estar totalmente formado en sexta división. Sexta y quinta son categorías fundamentales para el despegue del jugador. Hoy en sexta nos toca tener a Fausto Vera y Nehuen Pérez, chicos que están en la selección sub-17, y a Diego Gómez yo le voy a pedir que ellos a fin de año estén para jugar en primera.